Viajar inspira nuestra casa: ideas que vuelven con nosotros
Volver de vacaciones tiene algo curioso: durante unos días hemos vivido en espacios que no son los nuestros. Hoteles, apartamentos, casas rurales, viviendas de amigos o familiares… Lugares en los que, sin proponérnoslo, hemos prestado atención a otras formas de decorar y, sobre todo, de vivir una casa.
Al regresar, esa experiencia puede hacer que observemos nuestro hogar con cierta distancia. No necesariamente porque queramos cambiarlo todo, sino porque hemos descubierto soluciones, combinaciones o maneras de utilizar los espacios que antes quizá no nos habíamos planteado.
Los últimos días del verano, todavía algo alejados del ritmo habitual, pueden ser un buen momento para aprovechar esa mirada diferente.
Qué merece la pena traernos de los lugares en los que hemos estado
No se trata de regresar con la intención de reproducir el dormitorio de aquel hotel o el salón de aquella casa en la que pasamos unos días. De hecho, probablemente sería un error. Cada vivienda tiene una arquitectura, unas proporciones y unas necesidades diferentes.
Lo interesante es descubrir qué hizo que aquel espacio funcionara tan bien para nosotros.
Puede haber sido una distribución que hacía mucho más cómoda una habitación, una iluminación especialmente agradable al caer la tarde, una combinación de materiales que aportaba carácter o la manera de mezclar piezas de distintas épocas sin que el resultado pareciera forzado.
También podemos descubrir algo menos evidente: que nos hemos sentido especialmente bien en espacios con menos cosas, que hemos utilizado mucho más una terraza porque estaba mejor conectada con el interior o que una habitación relativamente sencilla resultaba acogedora simplemente porque cada elemento parecía estar en el lugar adecuado.
Ahí está la verdadera inspiración del viaje: no tanto en llevarnos una estética concreta como en descubrir otras maneras de resolver y disfrutar un espacio.

Cómo trasladar esas ideas a nuestra propia casa
Una vez identificadas, llega la parte más interesante: comprobar cuáles tienen realmente sentido en nuestra vivienda.
Y antes de pensar en comprar, conviene mirar lo que ya tenemos. A veces una distribución diferente permite aprovechar mucho mejor una estancia. Un mueble que lleva años en el mismo sitio puede funcionar perfectamente en otro. Un rincón que hemos ido llenando con el tiempo quizá necesite justamente lo contrario: quedarse más despejado.

En otros casos sí habrá cambios que requieran incorporar algo nuevo. Puede ser una lámpara que transforme la percepción de una zona, una pieza con más presencia que sustituya a varias que aportan poco, unos textiles que introduzcan una combinación diferente o un mueble que permita utilizar de otra manera un espacio hasta ahora desaprovechado.
Lo importante es no intentar trasladar la imagen completa, sino decidir qué queremos conseguir. Si sabemos qué queremos cambiar —más calidez, una distribución más cómoda, mayor personalidad o simplemente un ambiente menos saturado— será mucho más fácil tomar decisiones coherentes.
Y tampoco es necesario aplicar todas las ideas que hemos recogido. Algunas funcionarán en nuestra casa y otras, por mucho que nos hayan gustado durante las vacaciones, es mejor dejarlas donde las encontramos.
Los últimos días del verano, un buen momento para probar
No hace falta convertir el regreso de vacaciones en una reforma ni empezar septiembre con una lista interminable de tareas pendientes.
Precisamente estos últimos días de agosto pueden servir para hacer algo mucho más sencillo: probar.

Mover algún mueble, despejar una zona, cambiar objetos de lugar o recuperar una pieza que teníamos olvidada son cambios reversibles que permiten comprobar rápidamente si una idea funciona. Y si estamos pensando en algo de mayor importancia, también es un buen momento para medir, hacer fotografías, buscar referencias y plantearlo con calma antes de tomar una decisión.
Nuestra casa no tiene por qué transformarse cada vez que regresamos de un viaje. Pero viajar sí puede ayudarnos a cuestionar algunas cosas que, por costumbre, habíamos dejado de mirar.
Al final, muchas de las mejores ideas para decorar no aparecen cuando estamos buscando decoración. Aparecen cuando entramos en un lugar, nos sentimos especialmente a gusto y empezamos a preguntarnos por qué.
En MDM Hogar podemos ayudarte a darle forma, encontrar las piezas adecuadas y conseguir que encaje de verdad con tu espacio y con tu manera de vivirlo. Visítanos en nuestra tienda de Tres Cantos y cuéntanos tu idea.